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Oct 30

Secretos de un buen sonido – Parte 1

David Gilmour

David Gilmour

Desde que empecé en esto, he perseguido, como todas las personas que conozco y tocan algún instrumento, lograr el mejor sonido posible a la hora de hacer música e interpretar temas.

Soñaba, cuando aun no sabía tocar una docena de acordes, ni ir más allá de la pentatónica menor, con emular el sonido fabuloso de David Gilmour y su Strato en temas de Pink Floyd…me imaginaba en un escenario bailando encima de un wha-wha, logrando emocionar al público con la interpretación del “Voodoo Chile” con la que Hendrix hacía vibrar el único altavoz del tocadisco familiar…¡¡pura magia!!

Creía realmente que, en lo básico, era una cuestión de equipo y que, en buena lógica, a mejor equipo, mejor sonido. Ya estaba ahorrando como loco y pegando mi nariz a los escaparates de todas las tiendas de instrumentos que conocía y en el Madrid de los setenta/ochenta, no eran pocas.
Mi economía era como mi barba…incipiente y muy escasa, pero… ¡ahí estaba el mercado de segunda mano!…al poco tiempo me hice con mi primera eléctrica: una Epi “SG”, color “cherry”, de quinta mano -siendo optimista-, cuyo puente era…¡un tornillo!…si, si…un enorme tornillo, en cuyas estrías reposaban las cuerdas, y que debido a mi emoción, poco conocimiento y timidez, di su compra por buena casi sin probarla. Al día siguiente, con mi “flamante” Epi, me fuí directo a un local donde ensayaban unos colegas, para extraerle todo el potencial a la “bestia”.
Gracias a mi amigo Carlos, pude probar la bicha en un cabezal Musicson de 100W con bafle Sinmarc, y…¡buahhh!…aquello fue decepcionante…un sonido áspero, deslabazado y hueco salió del ampli; ¡¡pero si había afinado la guitarra!!…de repente, toda mi ilusión se fue al sumidero…y pensé…¡claro! con esta guitarra, ¿que puedo esperar?.
Mi amigo me miró con una media sonrisa que me hizo sentir bastante torpe, pero dijo: ¡tranquilo!…vamos a empezar por hacer las cosas bien.
Acto seguido, me dio el teléfono y la dirección de un luthier para que le llevase la guitarra. “Cuando la guitarra tenga un puente como Dios manda, cuerdas nuevas y esté bien ajustada, vienes otra vez y la probamos en condiciones…¿vale?”.
Contacté con el luthier nada más salir del local y, tal y como acordamos, se la llevé al día siguiente. A la semana, recibí su llamada para decirme que la guitarra estaba lista y fuí a recogerla. ¡¡Wawww!!…¡esa no era la guitarra que yo había comprado!…aparte de que, estéticamente subió algunos peldaños -puente nuevo, limpieza integral, arreglo de desconchones, etc-, aquello era pura suavidad…se tocaba como quien unta mantequilla en el pan…los acordes sonaban afinados tanto al aire como con cejilla en el traste doce…en fin…que salí pitando al local.
Mientras esperaba la llamada del luthier, había comprado un estuche -este era de tercera mano…mano arriba, mano abajo-, unas púas y un cable baratito, porque ya no tenía para más.

Epiphone SG

Epiphone SG

Al desenfundarla, hasta Carlos se sorprendió al verla…exclamó “¡ya te dije que este tío es bueno!…¡la ha dejado de cine!…bueno, vamos a oírla”; conecte el cable a la guitarra…luego al ampli -el mismo de la semana anterior-, y toque un Sol Mayor abierto con todas mis ganas…
¡Ehhhh!…¡si!…había mejorado…pero no tanto…yo esperaba un subidón sonoro espectacular, radical…imaginaba que obtendría ese sonido a la “Pete Townsed” que tanto me gustaba haciendo acordes…¡Que decepción!
Y entonces…¡¡¡ocurrió!!!…ni más, ni menos que…mi primera lección sobre sonido.
Carlos cogió la guitarra, cambió el cable que yo había traído por otro que el tenía, más grueso, a cuyo lado, el mío parecía de juguete…sin tocar aún, reguló los potes de volumen y tono…se fue para el ampli…ajustó ligeramente los controles…y…atacó una cuerda…
¡¡Aquella única nota fue una auténtica revelación!!…la mantuvo nítida, brillante, vibrante, sostenida…solo con la pulsación y el casi imperceptible movimiento oscilante de un dedo de su mano izquierda…
¡Eso si sonaba a Gilmour, a Santana, a Hendrix!…ese era parte del sonido que yo había imaginado…¡¡y con mi remozada guitarra de quinta mano!!.

A partir de entonces y a lo largo del tiempo, he ido aprendiendo ciertas cosas y también desterrando algunas ideas preconcebidas que iré desarrollando en base a diez apartados, más o menos ordenados por el orden que ocupan en la cadena sonora y de la importancia que tienen para mí.

Eric Clapton

1. El origen y gran parte de un buen sonido -no soy capaz de dar un porcentaje exacto, pero debería andar por la mitad- nace de las MANOS del guitarrista, de su PULSACIÓN. Existe toda una amalgama de teorías, tratados, artículos y material audiovisual sobre la técnica de ejecución, tanto directa -es decir, con los dedos, uñas y distintas parte de las manos- como indirecta -uso de púas, plectros, cuellos de botella y demás artilugios usados sobre la guitarra-. Uno de los sueños confesados y aun no conseguido por Eric Clapton, consistía en hacer un solo de guitarra que emocionase al público…¡¡tocando una sola nota!!. Si alguien lo consigue, seguro que será un autentico maestro de la pulsación.

2. ¿Que es lo que vibra?…¿Desde donde se produce la generación de las vibraciones?…¡Acertáste!…¡Siii!, ¡exacto!…Desde las CUERDAS

Cuerdas de Guitarra

Un buen juego de cuerdas, de calidad, limpias de sudor, nos aportará el siguiente elemento fundamental en la cadena del sonido. He visto y oído ya a demasiados guitarristas quejarse de las pastillas, del ampli, de los efectos de su pedalera, y cuando me he fijado, estaban tocando con cuerdas…¡¡¿¿OXIDADAS??!!, o al mismísimo borde de la oxidación.
Sobre los grosores y características de las cuerdas hablaremos más adelante, pero como regla general se puede decir que, a mayor calibre, mayor definición del sonido, mayor estabilidad en la afinación, pero mayor dificultad de ejecución.

 

3. ¿Sobre que se apoyan las cuerdas y hace que el timbre y la duración del sonido varien?…bien, aquí intervienen varios elementos relacionados unos con otros, es decir, un SISTEMA formado por:

  • Diapasón/Trastes
  • Cejuela/Pala
  • Cejuela/Puente

Son los distintos puntos de contacto de la cuerda con el cuerpo de la guitarra, uno variable en ejecución pero fijo en afinación (Diapasón/Trastes), uno fijo (Cejuela/Pala) y uno fijo/variable en afinación, según el tipo de guitarra (Cejuela/Puente).

DiapasonEl elemento más importante para mí de este sistema es el formado por el DIAPASÓN/TRASTES. Es la zona de la guitarra sobre la que vamos a presionar, deslizar, saltar, percutir, estirar y, en definitiva, hacer vibrar las cuerdas, salvo cuando las pulsemos al aire.  No hay que olvidar que, en las guitarras con diapasón de madera, este es el primer elemento “orgánico” -fue parte de un ser vivo- con el que nos encontramos en la guitarra, y por lo tanto, como en el resto de partes elaboradas con madera -exceptuando el contrachapado-, nunca va a haber dos piezas iguales. De su densidad, peso, porosidad, etc., es de donde va a salir gran parte del timbre del instrumento.

En este punto me voy a detener para hacer una observación que, en buena medida parece razonable, pero no siempre caemos en su cuenta; ¿Que es lo más importante en una guitarra?…bueno, he oído de todo; que si la tapa, que si el mástil, que si las pastillas, y así un largo etcétera. Para mí es simple: aquello que o no se puede o no merece la pena cambiar. Si, así de sencillo…y suelen ser dos elementos: las maderas utilizadas en la construcción de la guitarra y el trabajo del Luthier.

A este conjunto se le suele llamar “Mueble“.

Rick Cervone - Benedetto Guitars

Por ejemplo, si después de hacernos con una guitarra, llegamos a la conclusión de que el diapasón no nos gusta, despegarlo del mástil es un proceso complicado y costoso, no tiene mucho sentido sobre todo en guitarras nuevas y solo es recomendable que lo realice un luthier profesional, por lo que nos puede salir muy caro dicho cambio. En modelos de guitarras con el mástil atornillado al cuerpo (Fender Telecaster, Stratocaster, etc.) se puede sustituir toda la pieza por otra de similares características o recambio, bien del propio fabricante o de otras marcas que se dedican a la fabricación de partes para guitarra.

El resto de elementos de este sistema (clavijas de afinación, puente, cordal, etc.), aunque sustituibles a posteriori, también forman parte del instrumento en su fabricación o manufactura y deben ser evaluados en su adquisición, ya que cambiarlos implica tener unos conocimientos y herramientas especializados pertenecientes también al mundo de la luthería, sobre todo en lo que concierne a los trastes y a los puentes fijos (guitarras clásicas/flamencas y acústicas).

Lo que sí podemos y debemos hacer es mantener en buenas condiciones estos elementos, limpiándolos y, en el caso de puentes que lo permiten, ajustándolos convenientemente.

En la Parte 2, se siguen desarrollando los eslabones de la cadena sonora desde el punto 4; ¡no dejéis de leerlo si esta parte os ha resultado interesante!

¡Saludos “chordiales”!

1 comentario

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